domingo, 28 de febrero de 2010

Renacer


No, no voy a matarte y beberme tu sangre en un callejón. El Abrazo debería otorgarse siempre en un lugar cómodo y lujoso. Además, mis gohuls (sirvientes) ya habrán reunido suficiente alimento para tu primer Hambre; soy un sire de los generosos.
Por favor, no te hagas la sorprendida. La ingenuidad no te va. He ido soltando pistas toda la noche y las has recogido todas. Además, no pensarías que iba a decirte todo esto y luego dejarte ir. Oh... casi todo el mundo te tomaría por loca si repitieses lo que te he contado, pero algunos no lo harían. Te creerían, hablarían con otros y todo se vendría abajo como un castillo de naipes.
Así, querida, que no hay forma de que salgas de esto viva.
Pero puedes salir muerta. Sabes lo que te estoy ofreciendo. También sabes que, en el fondo, lo deseas. Si no, hubieses intentado escapar hace horas. Pero estás aquí.
Por tanto, adorable señora, ¿voy a haceros vivir para siempre? ¿Sí? Me alegro.
Toma mi brazo, querida. ¿Estás asustada?

Deberías...



Prólogo.